iPad!

Y se acabó el misterio. iPad habemus. Sabemos que existe, sabemos cómo es, sabemos qué hace. Sin embargo, como siempre, quedan algunas dudas rondando en el aire, algunos cabos sueltos y, en este caso, me atrevo a decir que más que en otros.

Más allá de que el iPad cumpliera o no con el hype que lo precedía, es un aparato que deja un sabor extraño en la boca. Ciertamente cumple con las expectativas en el sentido de una interfaz de usuario admirable —es Apple de quien hablamos. También impresiona su velocidad, primer fruto tangible de la compra de PA Semi. Pero, al menos para este columnista, siguen flotando algunas dudas.

Sobre todo, ¿para quién es este producto? ¿Quién lo comprará? Naturalmente, con un modelo de entrada a US$500 la respuesta es “bastante gente”. Pero, ¿quiénes serán? Puesto de otra forma, ¿vale la pena comprar uno si tienes un MacBook y/o un iPhone (o iPod Touch)? La respuesta es probablemente no.

Probablemente lo que más haya decepcionado es que, en líneas generales, por ahora el iPad sea poco más que un iPod Touch con esteroides. La gran diferencia con él es que, mientras el iPod sólo funciona para consumir contenido, sea música, video, archivos PDF o lo que sea, en el iPad es posible generarlo. Y si tenemos iWork Mobile, ¿por qué no Office Mobile? ¿OmniOutliner?

Ese es el punto fuerte, según creo, del iPad. Si tienes la posibilidad de crear contenido al vuelo, aunque sea una modificación menor de un archivo creado previamente, aumenta considerablemente la cantidad de usuarios posibles. ¿Qué tal un profesor en su sala de clases? ¿Un abogado corrigiendo un escrito antes de enviarlo?

Pese a esto, consumir contenido sigue siendo uno de los puntos fuertes del iPad. Más aun con iBooks, la aplicación para comprar y leer libros electrónicos. Con una interfaz que recuerda bastante a Delicious Library, la aplicación es bastante entretenida.

En todo caso, como podemos ver en el video de la keynote, el punto más alto fue el anuncio del precio. Es muchísimo más barato de lo que se pensaba, las versiones con 3G tienen planes mejores que el iPhone (en Estados Unidos).

Pero, tan importante como lo que apareció, es lo que no. ¿Cámara? No. ¿Multitasking? No, y eso que usa un procesador órdenes de magnitud más potente que el del iPhone. También otras cosas tradicionales de la época. ¿iLife ‘10? ¿iWork ‘10? ¿Noticias sobre algún rediseño de esas otras máquinas que hace Apple, los Mac?

En definitiva, cumpliendo con la vieja tradición de decepcionarse de las Keynotes de Apple, nuestro review. Igual debe ser la raja increíble usar uno. Cuando me sobre la plata, pensaré en comprarlo. O la segunda revisión. ¡Saludos!

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