Del Xbox sin controles a las computadoras sin teclados

Los aficionados a la consola de videojuegos Xbox 360 (creado por Microsoft) no tendrán que usar los controles.
Esa firma impulsa el llamado Proyecto Natal con el que se comercializará a finales del año una tecnología que incluye un microfóno para recoger la voz, una cámara para seguir los movimientos del cuerpo, un “sensor de profundidad” y un programa informático.
Los especialistas hablan que Natal “nos llevará al futuro de las consolas”, pero podría ir más allá y ser incorporado -si la industria se lo propone- en la computación.
Para los expertos la necesidad de utilizar un teclado, como intermediario entre el usuario y el software, demuestra el “escaso adelanto” de la informática en los últimos sesenta años. Fue hasta hace poco que Intel anunció que trabaja en un procesador que utiliza sistemas de reconocimiento de voz, gestos y entonaciones.
Pero entre los ingenieros de computación nadie se atreve a adelantar cuándo estaría ese procesador, pues no ha sobrepasado las mesas de diseño.
Sin embargo, Natal es una buena demostración de que sí es posible llegar a eliminar partes del hardware, mucho mejor tal vez que lo hicieron los comandos de voz en telefonía móvil.
En el caso de las terminales los usuarios se enfrentaban al fastidio de estar repitiendo casi a gritos -sobre todo en los pasillos de los supermercados- el nombre de alguien para que se marcara su número. La incoración de estas tecnologías en los vehículos mostró más calidad y eficiencia, aunque su aprovechamiento aquí no se ha generalizado.
De alguna forma las pantallas sensibles al tacto en teléfonos inteligentes y en los monitores de computadoras -impulsados por el éxito de la tecnología del iPhone- son también un paso intermedio a la eliminación de teclados.
Probablemente sea la iniciativa de Microsoft para la Xbox la que podría acelerar el avance por el impacto que tendrá primero en el masivo mercado de videojuegos.
Además, hay que confesarlo, Natal será un divertido entrenamiento para que los usuarios se liberen mentalmente de la necesidad de tener un control para jugar y un teclado para la computadora.
Al menos, de primera entrada, lo que provoca de golpe es el asombro de hasta dónde se puede llegar (“¿Cómo hacen eso?”, me dijo una amiga cuando vio el video de un demo de Natal).












